Por: Eugenio Antonio Calderon Barreto. Abogado

Para nadie es un secreto que el sistema penitenciario en Colombia está en crisis,  existe mucha macro vulneración de derechos fundamentales tanto del estado como dentro los mismos reos, donde se ven bastantes situaciones que atentan contra la dignidad humana,  independientemente del tipo de delitos que hayan cometido las personas privadas de la libertad.

La situación es tan caótica que existe una sobrepoblación en estos sitios,  lo cual afecta cumplir con los objetivos de la pena ; resocialización,  reparación a la víctimas y garantías de no repetición,  pero es el estado a través de sus órganos competentes conforme a la descentralización,  el garante de que esto ocurra,  empero,  como estamos en Colombia tomamos decisiones que nos afecta el cumplimiento de los fines estatales,  apresuradamente en su afán del estado de crear conciencia colectiva de manera negativa,  trata al delincuente como una persona,  que no merece el tratamiento como persona,  sino como un enemigo del estado,  y que por ende debe destruirse y desaparecer del orden jurídico,  puesto que los encargados de hacer la ley,  hacen un mal manejo al estudio de la política criminal y a su vez el manejo de la victimología,  este es precario,  indigno no conforme a los preceptos legales, constitucionales y en lo peor de los casos va a en contravía de los instrumentos internacionales de derechos humanos que el estado colombiano,  a través de la carta política de 1991 en su artículo 93,  que define que los tratados de derechos humanos y de derecho internacional humanitario que el estado colombiano a través de la reserva los ratifique y sean plasmados a y través de una ley harán parte del ordenamiento jurídico colombiano,  y es triste que en Colombia que una persona privada de la liberta sea tratada como un mal elemento de la sociedad,  donde se le vulneren la dignidad humana,  las penas y tratos con crueldad, incumpliendo así el estado colombiano el pacto de San José o en su efecto la Convención Interamericana de Derechos Humanos, también se le critica al este el mal manejo de una buena política criminal para solucionar las problemáticas de criminalidad en el país.

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El estado colombiano a través del Ius Puniendi debe tener en cuenta de que una política criminal,  no debe tender tendencias para discurso cojudo de político aspirante a ser Congresista para captar votos y hacer apología al populismo punitivo,  sino que como servidor público debe optar por materializar la función administrativa; Servir a la comunidad, mantener la integridad territorial,  asegurar la convivencia pacífica y defender la independencia nacional,  como una política pública destinada a solucionar problemas criminológicos y de política criminal,  y actuando de una manera más conforme a derecho y no tanto con tinte populista.

En Colombia es nefasto cumplir los preceptos de ius puniendi “es la facultad que tiene el estado a través de sus órganos competentes imponer sanciones,  penas y medidas de seguridad” .Esa es la visión verdadera del derecho penal moderno,  donde el estado ve a la prisión como ente regulador,  transformador,  resocializador del individuo y no como un ente castigador,  inquisidor donde el delincuente no se le trata como persona tal cual como sucedió en la edad media y gran parte de Europa,  donde este último con las revoluciones liberales del siglo XVIII y XIX el derecho penal y el sistema penitenciario evoluciono a favor del más débil.

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Desde la visión griego- romano la prisión como tal no existía,  si no era la institución de la esclavitud,  de hecho el término “ cárcel” proviene del latín “coerceden” que significa restringir y el termino hebreo de “ cabra” que significa al castellano “meter una cosa”,  consecuentemente dentro los siglos V-XV en el pleno esplendor de la edad media,  se empezaron a construir centros de corrección para las personas que robaban,  donde se le establecía una pena para subsanar el daño ocasionado en la victima y en algunos optaba por la pena de muerte ya sea con orca o con un verdugo . Empero el concepto de prisión se vino a hablar y establecerse en Europa en Inglaterra a mediados del siglo XVI, cuyo objetivo no era castigar a las personas que habían cometido un delito,  si no corregirla para volvieran a ser vida normal,  en aquella época los delitos más comunes que se condenaban a las personas eran por robos,  prostitución o cuando no cumplían los preceptos de obedecer al reino eran llevados a la cárceles o prisión para tratar sus problemas para volver a hacer parte de la sociedad.